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Poligrafía Binaria

Posibilidades de la Impresión Digital: Los papeles

Manuel Santos

En el artículo anterior analizamos los dos métodos más habituales de positivado digital: las ampliadoras digitales (tipo Lambda) que usan procesos fotoquímicos tradicionales y las impresoras de chorro de tinta. Cada vez más esta última tecnología ofrece mayores posibilidades al fotógrafo creativo, por lo que nos centraremos ahora en examinar cómo sacar el máximo partido de las múltiples combinaciones de soportes y tintas que permite.

Empezando por los soportes de impresión, hay que subrayar que muchos usuarios se sienten frustrados cuando usan sus impresoras domésticas debido a no elegir bien el tipo de papel adecuado al uso previsto. Hoy día, hasta la más barata de las impresoras de chorro de tinta para fotografía permite imprimir imágenes digitales con una calidad razonable, siempre que usemos el papel correcto. De que nos vale gastar el dinero en una impresora de 1.400 puntos por pulgada, para después intentar imprimir fotografías con folios normales. La alta resolución de estas impresoras se consigue a base de usar gotas extremadamente pequeñas (Epson usa gotas de 3 y 4 pico litros, o sea más de 250.000 gotas en un cubo de 1 mm de lado) que requieren un papel sobre el que la gota quede fijada en la capa más superficial del papel, que lleva una imprimación especial, sin ser absorvida en las fibras del papel como ocurre con los porosos folios de oficina.

Básicamente los fabricantes de papeles para impresoras están ofreciendo tres gamas, que pueden agruparse en:

- Calidad Básica: Para imprimir gráficos de empresa, presentaciones, dossiers, etc. Suelen ser mates y ofrecen buenos resultados para imprimir dibujos o imágenes con áreas uniformes de color, aunque no aprovechan al máximo la resolución de la impresora.
- Calidad Fotográfica: Específicamente diseñados para imprimir fotografías. Se fabrican en varias superficies, desde mate a superbrillante. Son más caros que los anteriores pero sólo con ellos pueden conseguirse impresiones que aparentan tener la misma calidad, en cuanto a resolución y saturación de color, que los procesos fotoquímicos.
- Calidad Fotográfica Superior: Algunos fabricantes poseen una gama "alta" de papeles fotográficos, con papel más grueso (mayor gramaje) o específicamente diseñados para larga conservación.

Por supuesto, las denominaciones comerciales no siguen esta clasificación y debe comprobarse que el uso que se pretenda dar al papel esté entre los incluidos por el fabricante. Sobre todo hay que fijarse en las siguientes características:

- Resolución máxima admitida (expresada en ppp, puntos por pulgada): Para impresión de tonos fotográficos con calidad se necesita que no sea inferior a unos 600 ppp.
- Gramaje (expresado en gramos/metro cuadrado): Da una idea del grosor del papel y su resistencia.
- Superficie: A veces, los fabricantes ofrecen el mismo papel con distintas texturas: mate, brillo, rugosa, etc. Atención a que algunas texturas marcadas no permiten obtener la misma resolución que un papel liso.
- Color: Algunos fabricantes comercializan el mismo tipo de papel en varios colores, por ejemplo: blanco y crema. Pueden resultar útiles para algunas aplicaciones, por ejemplo: hacer un facsímil de una antigua fotografía a la albúmina.

Otra característica que interesa si el destino de la fotografía es su venta como objeto artístico es la permanencia del papel. Para ello se preferirán papeles fabricados a partir de celulosa de algodón y que el fabricante garantice como libres de ácidos y otros residuos químicos del proceso de fabricación.

Los fabricantes de papel han visto claro que hay un mercado creciente que demanda papeles para impresión digital de alta calidad. La empresa británica Lyson, por ejemplo, comercializa más de 10 papeles específicos para fotógrafos. Lyson, por ejemplo, ofrece una amplísima variedad de superficies y gramajes: desde el Standard Fine Art, un papel tipo acuarela sin ácido, de superficie suave (310 g/m2 / capaz de llegar hasta 2880 puntos por pulgada) al Lyson Soft Fine Art: concebido para imitar pergamino de museo es un papel WaterColor sin ácido, de alto gramaje, color blanco cálido y extremadamente suave al tacto (285 g/m2 / hasta 2880 ppp); o incluso uno con superficie que simula tejido, el Papel Lyson Rough Fine Art (210 g/m2 / hasta 2880 ppp) de textura áspera y ondulada. Para los que prefieren un aspecto de fotografía tradicional, el Lyson Professional Photo Gloss es un papel con base plástica, que lleva una emulsión más brillante y resistente (también ofrece hasta 2880 ppp).

Otra empresa especializada, la italiana Ferrania, está comercializando papeles profesionales de excelente solidez (260 gr) que admiten hasta más de 2.860 puntos por pulgada, con una alta resistencia al agua (evidentemente del papel, pues las tintas pueden diluirse). También ofrece otro brillante de menor gramaje (155gr) que admite hasta 1.440 ppp.

Por su parte, Epson se ha aliado con uno de los mejores fabricantes de papel de calidad del mundo, St. Cuthberts Mill (molino de papel desde el siglo XVII) para producir el papel tipo Somerset Velvet, diseñado para reproducir copias en alta calidad para exposiciones, capa de resina, peso de 255 g/m2 para papel en rollos y 500g/m2 para el cortado en hojas (superficie mate) base de algodón sin ácido, diseñado para las impresoras Stylus modelos 7600 a 10600. Su precio no es barato pero resulta razonable para su gran calidad: 170€ por rollo de 24" x 50´ (aprox. 60 cm x 16,5 m, unos 5€ por copia de 50 x 60 cm).

Además, si no es prioritario extraer la máxima resolución a la impresora, la mayoría de impresoras de chorro de tinta admiten mucha experimentación con una gran variedad de papeles y cartulinas. Entre los papeles que pueden probarse se encuentran: papeles de acuarela con relieve, papeles japoneses (tisúes muy finos), de colores, metalizados, etc. Para probar con cartulinas gruesas de alto gramaje, conviene usar impresoras con un mecanismo de arrastre del papel que lo doble muy poco, para facilitar el desplazamiento y que no se queden atascadas. Atención porque el grosor combinado con un exceso de textura puede ocasionar problemas de suciedad en los cabezales. No obstante, nuestras pruebas apuntan a dejar rienda suelta a la experimentación, porque la verdad es que los mecanismos de arrastre suelen ser bastante tolerantes y además los últimos modelos permiten ajustar el grosor del papel, llegando en algunas impresoras a admitir hasta cartón de hasta ¡1,5 mm!.

Una cuestión a considerar cuando se experimenta es la absorción de la tinta, ya que puede darse el caso de que la tinta quede completamente en la superficie con el riesgo de que pueda desprenderse. Esto puede ocurrir en cartulinas metalizadas, sino están específicamente diseñadas para impresión por chorro de tinta. El caso opuesto también puede ser un problema, así los papeles japoneses tradicionales pueden absorver demasiado las tintas, además de que son excesivamente finos para los mecanismos de arrastre. Hay algunos fabricantes que comercializan papeles que simulan el aspecto y textura de los papeles japoneses, aunque curiosamente no están hechos de fibra de papel, sino de fibra de ¡vidrio!.

También conviene verificar al comprar la impresora la posibilidad de imprimir sin márgenes, es decir usando completamente toda la dimensión del papel para el que está diseñada la impresora (todo el formato A4, por ejemplo). Hoy día la mayoría lo hacen pero conviene asegurarse. Y si puedes, gástate un poco más y compra una impresora que llegue al formato A3, que ya permite un tamaño de copia razonable para exposición sin tener que recurrir a un laboratorio. Seguro que no te arrepentirás.
De hecho, parece que el futuro del laboratorio digital para aficionados y profesionales de la fotografía está en los plotters de impresión por chorro de tinta a precios razonables. Antes la velocidad y el precio eran factores que podían echar atrás. Actualmente, en cuanto a velocidad, los fabricantes dan cifras de entre 6 y 20 metros cuadrados por hora a 600 ppp. Y respecto al precio, algunos fabricantes ya lo han reducido bastante y hay modelos, capaces de imprimir a 2.880 puntos por pulgada hasta un ancho algo superior a los 60 cm., por unos 3.500 €, o sea que por el precio de una buena ampliadora de gran formato un estudio fotográfico puede contar con una impresora que sea el eje de un laboratorio digital. En fin, habrá que ir encargándolo para el próximo Papá Noel que pase cerca.

Manuel Santos "
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