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Poligrafía Binaria

Suena a "chicle" pero es "giclée"

Brett Lortie

La breve historia del chorro de tinta como dispositivo de impresión para la obra gráfica digital

La tecnología "inkjet" (chorro de tinta) tiene poco más que una década. Ese tiempo no es nada comparado con los 500 años que han transcurrido desde que Guttenberg inventó la imprenta con tipografía móvil y artistas como Durero, Martín Schongauer y Lucas van Leyden empezaron a imprimir grabados. Ahora los artistas recurren al humilde inkjet para imprimir su obra gráfica. Se llama "giclée".

Vientos frescos
Hoy en día el uso de la tecnología inkjet para la impresión de obra gráfica es un negocio serio en EEUU, y viene hacía acá. De hecho, para artistas dispuestos a experimentar fuera de las tradicionales técnicas de la obra gráfica -- la calcografía, la litografía, la serigrafía, etc. -- la impresión digital es sólo otro medio de expresión creativa que está allí esperando que se le explote.
Lo que resulta extraño, si no sorprendente, es que la obra gráfica digital, como la fotografía y la serigrafía en su día, sea el blanco del escepticismo de algunos artistas y coleccionistas. Cuando uno empieza a utilizar impresoras inkjet para crear obra gráfica original en ediciones limitadas, o reproducciones de obra de otros medios, se encuentra con cuestiones de legitimad, calidad y longevidad.

"El chorrito"
Según los expertos del sector el uso de las impresoras de chorro de tinta para crear obras de arte empezó en el año 1990, en Venice Beach, California, donde el músico Graham Nash (el "Nash" del grupo californiano "Crosby, Stills, Nash & Young") empezó a experimentar con métodos para imprimir sus fotos en blanco y negro "mejoradas con el ordenador".
Después de más de un año de investigaciones, Nash descubrió la impresora gráfica Iris 3047, pero no estaba satisfecho con la calidad de la superficie de los papeles de tipo estandard de Iris. Así que Nash y su socio R. Mac Holbert empezaron a modificar la impresora y su software con tal de imprimir sobre una variedad de papeles de calidad. Después de mucha experimentación y algunos éxitos iniciales, crearon la primera impresión "giclée" o "chorrito".

El término "giclée" se utiliza de forma un tanto frívola cuando se habla de obra gráfica digital, lo cual añade a la confusión ya existente cuando alguien que intenta venderte una obra del próximo Picasso pasa a hablarte en la jerga del nuevo arte digital. En sus orígenes el término "giclée" se aplicaba a las impresiones hechas en una impresora Iris de chorro de tinta, concretamente la Iris 3024, la 3047 o la 3047G (renombrado "Iris GPRINT" en el año 1998). Sin embargo, hoy en día, dependiendo de con quien hablas, "giclée" se refiere a la obra gráfica impresa en cualquier impresora de chorro de tinta de alta calidad, por ejemplo, la que se hace en una impresora Epson 3000 o mejor.

Iris Graphics son dueños de la marca "giclée". Para los que siempre hemos creido que la impresora Iris fue de tipo "dye-sub" y no "inkjet", eso puede representar una paradoja. Eso se debe, seguramente, a que el término "continuous tone", utilizado tradicionalmente para describir el proceso "dye-sub", tambien se oye en las descripciones de las impresoras Iris. No sólo eso, sino que la mayoría de nosotros hemos considerado las impresoras Iris como máquinas para sacar pruebas de color, no obra gráfica.

Si, de acuerdo, pero ¿es arte?
La línea fina entre lo que es arte y lo que no lo es se puede emborronar. ¿Quién se atreve a decir si una impresión inkjet es una obra de arte seriado original y parte de una edición limitada, o simplemente una reproducción? Las obras de arte originales se pueden crear en una variedad de formas, incluidas las que aprovechan la tecnología de impresión digital. Una reproducción, por otro lado, se refiere a una copia de un original hecho en otro medio.

¿Cuál es la diferencia entre la creación de obra gráfica original y la simple impresión de de gráficos de ordenador o reproducciones? La respuesta es subjetiva y depende de las intenciones del artista.

"Si yo escojo un fichero digital ya existente, entonces estoy simplemente imprimiendo (outputting)", según Jon Cone de Cone Editions Press, Ltd., de East Topsham, Vermont, EEUU. "Sin embargo, si considero lo que una impresora Iris es capaz frente a otras, entonces el proyecto se determina a base de entender las calidades de una impresión Iris. El proceso es fundamental en la creación de obra gráfica, puesto que no hay tanta diferencia a nivel de proyecto en como se hacen las decisiones en un proyecto digital y uno tradicional, por ejemplo".

La forma en que un artista crea sus imágenes para la obra gráfica es altamente individualizada. Considerado un pionero en el campo de la impresión digital desde principios de los 90, Cone es desarrollador tanto de software para la impresión artística como de una gama de tintas de calidad archivo. Cone colabora como impresor maestro con una serie de artistas como Richard Avedon, Kiki Smith, Robert Rauschenberg, Gordon Parks, Helena Chapellín Wilson, y muchos más, y ha visto una gran variedad de técnicas: Por ejemplo, los óleos y otros objetos que son demasiado grandes para ser escaneados se pueden capturar por una camera digital. Las separaciones litográficas hechas a mano se pueden fotografiar de forma digital, luego combinar en el ordenador antes de imprimirlas. Una imagen escaneada, litográfica o digital puede servir como fondo de un dibujo, fotografía u óleo, todos los cuales se pueden combinar para una mezcla de trabajo manual e imágenes digitales que se imprime de forma digital para crear una obra de arte original.

Otros factores importantes
Una vez que la imagen se determine, hay otros factores importantes que el artista y el maestro impresor tienen que tener en cuenta. Aunque las dos sean de chorro de tinta, las impresoras Epson e Iris producen resultados muy distintos. Para la impresión de obra gráfica tanto la Epson como la Iris requieren papeles y tintas especiales, a veces específicas a cada marca, para conseguir resultados óptimos. Las Iris de alta gama, frecuentemente la opción preferida para resolución de color, se pueden modificar para aceptar una variedad de soportes y combinaciones de tinta. Se puede configurarpara conseguir distintos efectos. Por ejemplo, un fotógrafo puede seleccionar una determinada configuración mejor adaptada a una escala de grises que una impresión en color. Los cabezales de la Iris se calibran para poder aceptar practicamente cualquier material que se puede acoplar al tambor de la Iris, incluido el lienzo y el papel de acuarela.. La Epson, por contrario, imprime sobre una superficie plana y es capaz de imprimir soportes más rígidos como el cartón. Hay muchas variables. Es cuestión de como el artista quiera administrar sus distintos recursos a la hora de crear una determinada obra.

Las ediciones limitadas digitales
Al permitir a los artistas imprimir una parte de sus ediciones limitadas sobre demanda, sin pérdida de calidad, y manipular la imagen en las distintas etapas de la producción de una impresión, la impresión digital está cambiando la forma de pensar de los artistas, los talleres de impresión y los coleccionistas en materia de obra gráfica.
En la mayoría de las técnicas tradicionales de impresión, se inutilizan las planchas una vez terminada la impresión de la edición. Sin embargo, algunos artistas gráficos son de la opinión que un artista digital no está impedido a la hora de producir más impresiones "sobre demanda".

Nada se lo impide, que no sea su propia integridad. Depende del artista digital y el impresor el determinar el destino del fichero digital después de la impresión de la edición entera.

Cone está de acuerdo en que hay problemas inherentes, como el paso por alto de las intenciones del artista al generar impresiones no autorizadas, y el dimensionamiento de una obra para atender a las exigencias de un cliente. Sin embargo, cree que lo digital trae consigo un sistema de protección incorporado. "De alguna forma la tecnología misma se encargará de solucionar estos problemas de unicidad y originalidad. Puesto que los ficheros que tengamos ahora serán ilegibles dentro de cuatro o cinco años".
Avances en la producción de papel también ofrecen soluciones a los problemas de impresión descontrolada o de autenticidad. Bob Toth, marketing manager de papel Arches, explica que trabajan con unos " watermarks" especiales capaces de verificar fechas. Por ejemplo, en Arches, los watermarks, invisibles al ojo inexperto, se cambian con cada tanda de papel.

Como en cualquier adquisición de arte, conviene que uno haga sus deberes y plantee las preguntas adecuadas tanto de la galería como del artista.

¿Pero, durarán?
Otra gran cuestión relacionada con la impresión es la de la longevidad. ¿Tendrá el mismo aspecto una obra giclée dentro de una década o dos?
Henry Wilhelm ha estado observando como las obras desvanecen desde 1976. Como director de investigación de Wilhelm Imaging Research, una organización de Grinnell, Iowa, EEUU, que prueba e investiga la fijeza del color en la impresión digital y los materiales para la impresión fotográfica, se encarga de evaluar como las obras de arte perduran con el tiempo.

Allá por los años 70, estudiaba fotografías para determinar su longevidad. Ahora controla tambien las impresiones Inkjet. Wilhelm comprueba el desvanecimiento de las imágenes a base de someter obras de arte a luz de alta intensidad mientras mantiene constantes los niveles de humedad y temperatura.

"Se tardó un largo tiempo hasta con la fotografía en color," explica Whihelm, "para alcanzar un cierto nivel de permanencia de imagen". Este investigador ha comprobado que, con tintas especiales sobre papeles de calidad "archivo" las impresiones Iris deberían de durar durante décadas. Afirma, sin embargo que, cuando sales de la Iris y otras tintas de alta gama, "la mayoría de los productos en el mercado no ofrecen ese tipo de permanencia". Añade, no obstante, que sólo es cuestión de tiempo para que estos productos también adquieren permanencia.

Hay también un compromiso entre gama de colores y la permanencia. Las tintas basadas en tinta ("dye-based inks") que ofrecen los colores más brillantes son las más fugitivas, mientras que las de mayor permanencia tienden a tener una gama de colores proxima a la de la litografía convencional. Por ejemplo, mientras que las tintas industriales de artes gráficas pueden producir una gama más amplia que la de un monitor RGB, pueden durar sólo dos o tres años antes de desvanecerse. Normalmente son los amarillos que se van primero.

Hay tintas en el mercado, como la Equipoise de Iris y FA de Lyson, que intentan equilibrar la estabilidad de la imagen y la gama de colores. Los colores impresos con estas tintas sobre papel archival durarán generalmente entre 32 y 36 años antes de desvanecerse. Si comparamos con la situación en la fotografía, un ampliación de un negativo de color sobre papel Fuji Crystal puede durar 60 años. Pero el mercado es nuevo y se están desarrollando tintas que prometen mayor longevidad y gamas de color más amplias.

Todos los puntitos no se crean iguales
Comparado con una impresora de chorro de tinta normal, que puede jactarse de 700-1.400 puntos por pulgada, los 300 puntos por pulgada pueden parecer muy limitados.
Pero la Iris utiliza puntos que varían en tamaño. Mientras que las impresoras normales depositan un patrón de pequeñísimos puntos de tamaño fijo, la Iris solapa puntos sobre puntos y en tamaños distintos, para mezclar sus colores. Es por eso que se consigue el efecto perceptual de una resolución mayor, una "resolución visual" de unos 1.200-1.800 puntos por pulgada.

Una impresora convencional de chorro de tinta com la Epson 3000, imprime muchos puntos en las sombras de una imagen, pero muy pocos puntos en los claros.. Esta distribución de estos puntos de tamaño uniforme en las zonas claras es a veces visible al ojo humano. En cambio, los 32 tamaños diferentes de la impresora Iris hace que sea una auténtica impresora de punto variable. "Con una impresora Iris, se mantiene la resolución de 300 puntos por pulgada a través de todos los claros", afirma Wilhelm.

¿Por qué escoger lo antiguo existiendo lo digital?
Igual que la serigrafía se convertió en un medio artístico legítimo en los años 60, después de muchos años limitada a usos comerciales, la tecnología de la impresión digital empieza a entrar en el tronco principal del arte.

No es sólo la ventaja de los costes que hace que esto sea posible. Una vez que hayas eliminado el coste de la impresión tradicional, que incluye numerosas pruebas de artista, una edición que hay que ejecutar toda a la vez, y resultados que pueden variar del principio al final, es la impresión digital que lleva las de ganar, según Wilhelm. "Es el control digital que aporta la tremenda ventaja", dice.

Cone explica que la migración hacía las nuevas tecnologías empieza a tener impacto en los artistas del futuro. "Conforme el ordenador entra cada vez más en las aulas y estudios de arte, los universitarios se inclinan cada vez más a estudiar nuevas aplicaciones de software y de incorporar la tecnología digital en su trabajo, en vez de aprender los métodos tradicionales. Es posible que tengamos que volver a aprender las técnicas tradicionales de la obra gráfica.

"Lo que nosotros hacemos [en Cone Editions] es proporcionar talleres para estudiantes para enseñarles como las técnicas tradicionales de la obra gráfica se pueden combinar y mejorar con el uso de la impresión digital".

El laboratorio fotográfico digital
La impresión giclée es particularmente, aunque no exclusivamente, atractiva para los fotógrafos. Artistas consagrados como Gordon Parks, Helena Chapellin Wilson y John Isaac están recurriendo a la impresión digital de sus imágenes fotográficas.
Parks, un fotoreportero de la revista Life durante más de 20 años, es el protagonista de una retrospectiva organizada por The Corcoran Gallery of Art, Washington, D.C. Esta exposición itinerante incluye unas 200 fotografías y una selección de impresiones en chorro de tinta. El artista, cuyas fotografías capturan escenas de racismo, pobreza, alta moda y celebridad, empezó a experimentar con la impresión digital al principios de los años 90. Hay actualmente 24 de sus imágenes digitales en la colección Corcoran.
Autor, artista, y fotoreportero premiado por las Naciones Unidas, John Isaac acaba de cambiar de la impresión convencional a la digital, porque encuentra que "hay tantísimas cosas más que puedo hacer".

Hoy en día, después de escanear sus negativos, Isaac ajusta sus colores y niveles de contraste en Photoshop y luego guarda sus imágenes sobre CD. Sus experimentos con impresoras tipo "dye sub" le llevaron a probar el chorro de tinta. Ahora no quiere volver al laboratorio fotográfico convencional. "Lo digital es la solución", dice Isaac. "Además, resta toda la suciedad del proceso de hacer una ampliación".

Helena Chapellín Wilson está de acuerdo. Después de muchos años de especializarse en la impresión "gum printing", un laborioso procedimiento antiguo que requiere el uso de quimicos altamente tóxicos, actualmente utiliza una impresora chorro de tinta modelo G3. Wilson fotografía con película de 35 mm en blanco y negro, escanea los negativos y los reune en Photoshop, y los imprime en una impresora de chorro de tinta. Varía los resultados a base de utilizar distintas combinaciones de impresoras y papeles, además de diferentes tratamientos de superficie.

El futuro
La impresión digital sigue evolucionando y mejorandose. Los artistas de obra gráfica pueden esperar mejoras constantes tanto en hardware y software como en papeles nuevos de empresas como Pictorico, Crane y Arches, y mejores tintas de Lysonic, Cone Editions y otros.

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